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Gasolina y campañas: Cuando el ruido electoral nos hace perder la memoria

Por: John Alexander Rodríguez López - Comunicador Social, Periodista - jhonzio@gmail.com

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Por años, el bolsillo de los colombianos fue el campo de batalla de una narrativa oficial que justificó lo injustificable. Durante casi cuatro años, el precio de la gasolina subió más de 8.000 pesos, amparado en un discurso repetido hasta el cansancio: había que pagar una deuda heredada.

Una explicación cómoda, casi automática, que sirvió como escudo político mientras el costo de vida se disparaba y el ciudadano común asumía el golpe.

Hoy, cuando faltan apenas tres meses para las elecciones, el libreto cambia. Ahora anuncian que la gasolina empezará a bajar, porque —según dicen— la deuda del gobierno anterior ya fue saldada.

El problema es que ese relato omite un dato incómodo: durante este mismo periodo la deuda del país se duplicó. ¿Entonces cuál deuda se pagó realmente y a costa de quién?

La ironía es difícil de ignorar. Fue este mismo sector político el que incendió al país cuando el gobierno anterior planteó un aumento de apenas 400 pesos en el precio del combustible.

Marchas, bloqueos, discursos encendidos y una narrativa de “defensa del pueblo” que hoy contrasta brutalmente con la realidad de aumentos acumulados que multiplicaron por veinte aquella cifra que antes consideraban inaceptable.

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El mensaje es claro, aunque incómodo: la gasolina nunca fue solo gasolina. Fue una herramienta política. Primero, para movilizar la indignación; después, para justificar el castigo económico; y ahora, para intentar comprar alivio emocional en vísperas electorales.

Populismo puro, diseñado para que en marzo y mayo la gente salga a votar con la memoria fresca… pero selectiva.

Porque, en el fondo, no se trata de que bajen o suban el precio en un momento puntual. Se trata de la coherencia, de la honestidad política y del respeto por una ciudadanía que no debería ser tratada como si olvidara todo cada cuatro años.

Bajar la gasolina en campaña no borra cuatro años de aumentos, ni corrige el impacto que ya sufrió el país.

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