El año 2024 quedó registrado como uno de los más desafiantes para el Valle de Aburrá en términos climáticos, influenciado por una combinación de fenómenos naturales globales y locales.
Desde la presencia de El Niño en los primeros meses del año hasta una temporada de huracanes activa y el impacto de las Ondas del Este, el clima presentó condiciones extremas que desafiaron tanto a las autoridades como a la población.
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Durante marzo, se alcanzaron temperaturas históricas, con 15 días consecutivos en los que el termómetro llegó a valores cercanos a los 31.5°C en el centro del Valle de Aburrá. Este comportamiento, analizado por el Sistema de Alertas Tempranas del Valle de Aburrá (SIATA), reflejó el impacto directo de El Niño, que también provocó acumulados de precipitación excepcionalmente bajos en los primeros meses del año.

Sin embargo, esta tendencia cambió drásticamente en mayo y junio, meses en los que las lluvias duplicaron los valores promedio históricos. En total, se registraron 242 eventos de lluvias extremas a lo largo del año, entre los que destacan el evento más intenso en Bello, con una intensidad de 156 mm/h, y el mayor acumulado en Medellín, que superó los 80 mm en un solo evento.
«Cuando hablamos de un evento extremo involucramos variables como intensidad, duración y acumulado», explicó Julián Sepúlveda Berrío, líder del equipo de Meteorología de SIATA. Medellín lideró la lista de municipios afectados, con 102 eventos extremos, seguido por Caldas (63), Envigado (46), Bello (44), Sabaneta (43), La Estrella (42), Girardota (30), Itagüí (28), Copacabana (26) y Barbosa (24).
Otros momentos destacados del año incluyen el evento de lluvia continua más largo, que se extendió entre el 3 y el 4 de abril, alcanzando casi 36 horas de precipitaciones ininterrumpidas. Además, el 18 de abril se registró un récord de descargas eléctricas atmosféricas, con un total de 909 en un solo día, concentrándose principalmente en Medellín y los municipios del norte del Valle de Aburrá. A lo largo del año, el territorio metropolitano experimentó un total de 15.831 descargas eléctricas, de las cuales 5.443 ocurrieron en Medellín.
En noviembre, los vientos alcanzaron velocidades extremas en el corregimiento de Santa Elena y la ladera oriental de Medellín, superando los 80 km/h. Estos fenómenos obligaron a la activación de 54 alarmas comunitarias para prevenir inundaciones y desbordamientos de quebradas en zonas de alto riesgo.
El comportamiento climático de 2024 subraya la importancia de fortalecer los sistemas de monitoreo y respuesta ante eventos extremos. Los desafíos meteorológicos evidencian la necesidad de un enfoque integral que combine tecnología, conocimiento científico y participación comunitaria para garantizar la seguridad de la región.
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