Un nuevo escándalo sacude a las Fuerzas Militares tras revelarse que una mina de oro ilegal, vinculada al Clan del Golfo, operaba dentro de una base del Ejército en el municipio de Cáceres, Antioquia.
El hallazgo fue realizado por el periodista Federico Ríos para el The New York Times, quien documentó cómo la explotación aurífera en la mina conocida como La Mandinga se extendía hasta terrenos del Batallón Rifles.
Según la investigación, trabajadores utilizaban maquinaria pesada y mangueras de alta presión dentro del perímetro militar, a escasos metros de instalaciones del batallón.
Pese a la evidencia captada con drones y visitas en terreno, el comandante, coronel Daniel Echeverry, inicialmente negó la presencia de minería dentro de la base.
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Sin embargo, al recorrer la zona junto al periodista, el oficial confirmó la actividad ilegal. La reacción fue inmediata: soldados destruyeron equipos y expulsaron a los mineros, en medio de enfrentamientos y amenazas.
El caso pone en evidencia posibles fallas de control territorial y deja interrogantes sobre cómo una operación ilegal de gran escala pudo mantenerse activa sin ser detectada.
Además, reabre el debate sobre la financiación de grupos armados a través del oro y la debilidad institucional para frenar estas economías ilícitas.




