El país afronta en 2026 un escenario de alta vulnerabilidad ante eventos climáticos extremos y posibles restricciones en su sistema eléctrico, factores que podrían traducirse en mayores tarifas de energía, presiones inflacionarias y un nuevo foco de riesgo para la estabilidad macroeconómica, según informes internacionales y proyecciones sectoriales.
Colombia encara este año un contexto complejo marcado por su elevada exposición a desastres naturales y por señales de tensión en el abastecimiento energético. El informe WorldRiskIndex 2024/2025 sitúa al país como el de mayor riesgo de desastres en América y el cuarto a nivel mundial, mientras el índice ND-GAIN advierte fragilidades persistentes en sectores estratégicos como el recurso hídrico, la infraestructura y la seguridad alimentaria.
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Este panorama coincide con alertas en el frente energético. Tras una temporada invernal intensa, el IDEAM proyecta la posible llegada del fenómeno de El Niño durante el segundo semestre de 2026, evento que podría reducir los niveles de los embalses que respaldan la generación hidroeléctrica, principal fuente de electricidad en el país.
De acuerdo con estimaciones del operador XM, la demanda de energía crecería cerca de 3% este año. En un escenario de menor disponibilidad hídrica, analistas anticipan incrementos en las tarifas eléctricas que podrían oscilar entre 20% y 40%. Un ajuste de esa magnitud tendría efectos potenciales sobre los índices de precios al consumidor, los costos industriales y los márgenes empresariales, así como sobre la competitividad exportadora y la confianza inversionista en sectores intensivos en consumo energético.
“El riesgo climático en 2026 debe analizarse como una variable macroeconómica. La estabilidad del sistema eléctrico será determinante para la competitividad y el crecimiento”, afirmó William Vizcaíno, director general de NYCE en Sudamérica.
Eficiencia energética como estrategia de mitigación
En este contexto, la certificación energética bajo el Reglamento Técnico de Etiquetado (RETIQ) surge como un instrumento para atenuar la exposición a incrementos tarifarios y fortalecer la resiliencia del sistema. La incorporación de equipos eléctricos, motores industriales y sistemas de iluminación con clasificación de alta eficiencia (clases A y B) puede generar reducciones estructurales en el consumo tanto en hogares como en sectores productivos.
Entre los posibles beneficios se encuentran la disminución de la presión sobre el Sistema Interconectado Nacional, la mitigación del riesgo de racionamientos en escenarios de sequía, la contención de impactos inflacionarios derivados de la energía y mejoras en la productividad de actividades como manufactura, logística y servicios. Asimismo, podría reforzarse la competitividad regional frente a otros mercados latinoamericanos.
“La certificación en 2026 no es solo un cumplimiento regulatorio; es una medida de adaptación económica. La eficiencia energética reduce vulnerabilidad ante choques climáticos y protege la estabilidad del sistema”, señaló Vizcaíno.
Desde la óptica de mercado, acelerar los procesos de evaluación y certificación también podría dinamizar el comercio intrarregional de equipos eléctricos, reducir tiempos de ingreso al mercado y propiciar economías de escala para fabricantes y distribuidores en América Latina.
Energía y percepción de riesgo país
Para inversionistas y analistas internacionales, el desempeño del sistema energético colombiano durante 2026 será un indicador relevante en la valoración del riesgo país. En una economía con alta dependencia de la generación hidroeléctrica, la gestión eficiente de la demanda y la solidez regulatoria adquieren un papel central en la preservación de la estabilidad macroeconómica.
En un entorno global caracterizado por la volatilidad climática y la transición energética, el desafío para Colombia radica en convertir su vulnerabilidad en un proceso de modernización estructural. La capacidad de anticipación y adaptación del sector eléctrico será determinante para sostener la competitividad, contener presiones inflacionarias y respaldar el crecimiento económico.
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