Ninguna de las decenas de vacunas para la COVID-19 que se están investigando o de las 17 que están en ensayos clínicos está lo suficientemente avanzada como para pronosticar cuando puede empezar a producirse una eficaz y segura, advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS)
“Sería poco inteligente predecir cuando una vacuna estará lista”, ha dicho el director de Emergencias Sanitarias de la OMS, Mike Ryan, quien, sin embargo, estima que para finales de este año se podrían tener resultados sobre la eficacia de las vacunas candidatas.
En ese caso se podría empezar con vacunaciones a principios del próximo año, pero ello dependerá de que haya una capacidad de producción suficiente, ha añadido.
Ryan sostuvo que el desafío estará en reforzar la capacidad de producción al mismo tiempo que se avanza con los ensayos clínicos, lo que -confirmó- varios grupos farmacéuticos planean hacer.
En una rueda de prensa, la científica jefe de la OMS, Soumya Swaminathan, detalló que esta semana, en una reunión por vía remota en la que participaron a 1.300 científicos de todo el mundo, se consensuó en qué tipo de tratamientos deben centrarse las investigaciones.
La COVID-19 no tiene un tratamiento específico, pero hay pruebas que apuntan a que los ensayos debe centrarse en cuatro tipos: antiviral, antiinflamatorio, antitrombótico y con plasma convaleciente (extraído de la sangre de personas recuperadas de la enfermedad y que han desarrollado anticuerpos).
“Estamos viendo con nuevos antivirales o con combinaciones (en tratamientos) de antivirales con antiinflamatorios para aumentar la respuesta inmunitaria, y que sean incluidos en los ensayos”, comentó. Entre los antiinflamatorios en los que se tiene puesta la esperanza está la dexametasona, que puede utilizarse en fases iniciales de la enfermedad.
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La mutación del coronavirus de la que han hablado responsables de la sanidad en Estados Unidos, ha llevado a Soumya Swaminathan a indicar que en manipulaciones en laboratorio se ha observado una multiplicación más acelerada del virus, pero esta pista no se ha observado en pacientes; y ha asegurado que la comunidad científica está pendiente de esta pisa para alertar en caso de que ocurra una mutación que deba tenerse en cuenta.
Sobre la evolución de la pandemia en el mundo, la OMS ha pedido a los países afectados por el coronavirus, pero que tienen que hacer funcionar sus economías, que lo hagan por zonas, manteniendo las medidas de control más estrictas en las áreas donde la transmisión del virus es más intensa.
“En el caso de México, como de cualquier otro país, hay que tener información desglosada por áreas para ver dónde es peor la situación”, ha valorado Mike Ryan, preguntado sobre la situación en ese país, sexto en número de muertes.
Ryan ha solicitado a todos los países “mirar sus datos” de casos y decesos por coronavirus porque “los datos no mienten” y los pueden guiar al momento de tomar decisiones difíciles.
“En la OMS entendemos que hay razones económicas por las que los países necesitan abrir sus economías, que mucha gente en Latinoamérica depende de ingresos diarios, que no tienen salarios ni un cheques que les llegue, lo entendemos, pero tampoco hay que ignorar el problema”, ha insistido.
Aunque invertir en la búsqueda de una vacuna es importante, “varios países han demostrado que con lo que tenemos podemos suprimir el virus. Debemos usar lo que tenemos a mano porque funciona”, ha completado.





