La experiencia de un delincuente como Álvaro*, que lleva más de 40 años en el crimen organizado en diferentes facciones, le permite plantear supuestas soluciones contra el delito de la extorsión que aqueja a Medellín desde finales del siglo XX.
Álvaro ha integrado combos en los barrios de Medellín, pero también ha “camellado con grupos de las llamadas Convivir del centro, en el sector de La Minorista o en el Parque de San Antonio”.
Él describe que el accionar de ambos grupos ilegales es similar en la estrategia de extorsión. La diferencia, según Álvaro, es que el centro de la ciudad es más fácil de manejar porque “toda la población es flotante y nadie vive ahí. Todo el mundo llega al centro y luego se va. Es más fácil ‘vacunar’ a la gente porque no saben quién es el que les llega a cobrar; mientras que en el barrio los comerciantes identifican o relacionan a los integrantes de los combos”, dice al referirse en tono despectivo a los Convivir. Complementa diciendo que “también es difícil controlar la zona por la misma situación. Además, el centro está muy dividido entre muchos grupos de Convivir, que nunca han dejado de existir”.
Este delincuente, que ya tiene más de 60 años de edad, dice que las Convivir se diferencian de los combos en los barrios porque “los primeros le piden cuota hasta a los ‘emboladores’ de zapatos. Son más gamines y sus integrantes provienen de diferentes barrios. De alguna forma las Convivir están legalizadas, a pesar de que se acabaron en el escritorio, en los papeles; pero son respaldadas por la gente y el Gobierno y siguen actuando igual”.
También puede leer: Loterías de Medellín, Santander, Risaralda y MiLoto: resutados del viernes 2 de agosto
Y revela que “Los Convivir han tenido una flaqueza: y es que sus miembros no viven en el centro, son de diferentes barrios, y llega el momento en la noche en que se tienen que dividir; ahí es donde pierden el año y se les hace el atentado. Lo que no pasa en un barrio. Nosotros nos sentamos en la esquina de la casa y nos entramos, pero estamos en nuestro territorio”, resume como si se tratara de una estrategia de guerra.
También expone que los Convivir aprendieron y algunos se radicaron en el centro para no dividirse. Ahora actúan día y noche para no dejarse quitar los territorios donde ‘vacunan’y manejan sus negocios ilícitos. “En el bajo mundo consideramos a los Convivir unos gamines porque les dan pata y garrote a los venteros ambulantes (de cachivaches, chazas, tintos, fritangas, minuteros…) por cualquier pendejada o porque no pagan. Son mal vestidos, mal hablados, dan una puñalada por 10 mil pesos. Su trabajo es cuidar el orden público”, advierte con tono de reproche.
En conclusión, Álvaro asegura que en esa jungla del bajo mundo la ‘vacuna’ lo único que hace es enriquecer al cabecilla del combo o de la Convivir. Y el respaldo que los jefes reciben de las organizaciones delincuenciales lo pagan a cambio de favores o de trabajos ilegales como cobros, servicios de seguridad, servicios de sicariato, y les compran la droga. “El respaldo se paga con rendirle pleitesía al ‘duro’ de la oficina o de la Bacrim”, expresa con desdén.
Según las reflexiones de este veterano que ha estado en las filas del Cartel de Medellín, el Cartel de la Costa y el Bloque Cacique Nutibara, la solución a las extorsiones está en manos de la gente, que se debe plantar. E indica que también se necesita una autoridad y unas leyes de verdad, sin corrupción. “Le garantizo que si la gente se planta, uno no puede matar a todo un barrio, pero todo un barrio sí lo mata a uno”, sentencia con crudeza.
Y agrega: “lo bueno para nosotros es que la gente no sabe lo fácil que es acabar con eso. Por ejemplo, si se hiciera el Día del No pago Extorsión, así como el Día sin carro, o las marchas por la paz y todas esas ‘güevonadas’, ¡esto se acaba!; que se hiciera una campaña verraca respaldada por el Gobierno haciendo el “Día del No pago más vacuna”, pero con todo el mundo apoyando y participando y convocados a tal día y a tal hora. Y ese mismo día las autoridades tienen que apoderarse de las zonas”, dice como quien brinda una respuesta para no continuar en una vida de delincuencia.
Álvaro concluye sus respuestas recomendando: “si la gente se para así, los delincuentes tendríamos que acudir al terrorismo, y eso no paga porque se ‘cartelea’ el combo, ¡y eso no conviene! Y si la gente sigue así plantada, perdimos. La autoridad tiene que implantar su mando, pero le apuesto a que esos ‘hijueputas’ llegan pidiendo la de ellos, porque son muy torcidos y ‘sapean’ a los delatores. ¡Ellos son los informantes de los combos! Y cuando un comandante es muy operativo y pide resultados, los agentes o subordinados le corren la silla porque no los deja trabajar. Por eso nunca se va a acabar el delito de la extorsión o la ‘vacuna’ en las ciudades”.
* Nombre ficticio por solicitud de la fuente.




