Extorsiones disfrazadas de constreñimientos

La envidia, la ambición y el dinero fácil son características de la deslealtad entre bandidos. Intimidar a la familia de un ‘comerciante’ fallecido y extorsionarla para quedarse con el patrimonio que el finado consiguió en vida, es otra forma de extorsión que se ve en el mundo del hampa; aunque no siempre esa iniciativa criminal es exitosa. Por: Mauricio Galeano Quiroz Comunicador Social-Periodista - @Maurosgal

- Advertisement -spot_img

Albeiro Echeverri* es un delincuente que ha estado inmiscuido en negocios y fechorías con la mafia en Medellín, quien por su prontuario criminal ha participado en hurtos a gran escala, secuestros, homicidios, narcotráfico y hasta extorsión entre los mismos miembros de dichos grupos ilegales; por este último delito casi paga una larga condena, de no ser por su viveza para manejar las falencias del sistema judicial colombiano.

Luego de la pandemia de 2020, un conocido de Albeiro le propuso un negocio: extorsionar a una viuda que había quedado con una abultada herencia de un hombre que hizo plata de diferentes formas en vida. Los datos de la riqueza: dinero, propiedades, autos, joyas, entre otros bienes, fueron suministrados por un primo de la viuda, quien también quería tajada de ese cometido criminal.

El ambicioso primo le proporcionó a Albeiro fotos, nombres, domicilio y toda la información para buscar el lado débil de la víctima. Una de las flaquezas de la viuda era que desconocía a fondo los negocios del marido y las deudas que tenía. Esa fue la vulnerabilidad que aprovechó Albeiro cuando visitó a la viuda en su propia casa y le dijo fríamente: “¡Su esposo me quedó debiendo una plata y necesito saber cómo cuadramos esa deuda!”.

Para ejecutar esa extorsión disfrazada de cobro, Albeiro antes de meterse en el embrollo pidió permiso y respaldo de altas cúpulas de la mafia paisa, con el propósito de blindarse y tener un apoyo criminal en caso de represalias por parte de las víctimas.

La viuda, que no era boba del todo, le puso una cita a Albeiro tres días después con el supuesto objetivo de gestionar el dinero y pagarle. Cumplido el plazo, Albeiro fue nuevamente a la residencia de la víctima, escoltado por unos ‘lavaperros’; pero recibió tremenda sorpresa cuando llegó y lo estaban esperando hombres armados para asesinarlo. Al ver la reacción, los bandidos que lo acompañaron, lo dejaron solo. “Me salvó del asesinato fue que la viuda y sus sicarios se dieron cuenta de que yo tenía el respaldo de un combo duro de Medellín, y para desquitarse me entregaron al grupo Gaula de la Policía”.

Ya en la cárcel ‒si así se le puede llamar al estado de retención en las estaciones de policía de Medellín‒, Albeiro se enfrentaba a una posible pena de 34 años de reclusión intramural por el supuesto delito de extorsión del que había sido acusado por la viuda, “porque era de mayor cuantía: pasaba de 70 millones de pesos”, confiesa Albeiro con malicia.

Lea también: Horóscopo para este domingo 6 de julio de 2025

Luego de más de mes y medio detenido en la estación de policía de Laureles, la fiscal en las indagatorias le recomendaba a Albeiro que dijera la verdad, pero en medio de los alegatos el inculpado manifiesta que la fiscal le dio la pauta para salirse de ese pleito judicial: “Ella no aceptaba ningún cuadre ni soborno, y me incriminaban incluso con la Oficina de Envigado; sin embargo, en una de las audiencias ‘se le soltó la cadena’ y ella misma argumentó que si ella comprobaba que en verdad yo estaba cobrando una plata mía o de un ser querido, me rebajaba la condena”, describe Albeiro.

Uno de los datos que suministró en su momento el primo de la viuda fue que ella y la suegra eran enemigas acérrimas y estaban peleando por una parte de la herencia del muerto; “y que la suegra había contratado a una gente para cobrarle a la nuera, ¡pero yo me les adelanté”, reconoce Albeiro con una sonrisa socarrona.

Esa situación la aprovecharon Albeiro y su abogado para sustentar que: “yo era mozo de la suegra (porque sabía que no se hablaban y tenían su guardado). Yo le dije a la fiscal: en verdad el hombre no me debía directamente esa plata sino que yo soy novio de la mamá de él. La esposa le está robando la parte de ella; por eso yo estoy cobrando la plata de mi mujer. Entonces esa situación me cambió el delito de extorsión a constreñimiento ilegal”, relata con seguridad Albeiro quien no pagó condena por ese intento de extorsión.

Después de tres meses de reclusión, toda la diligencia se organizó en el transcurso de una semana, le hicieron la audiencia a Albeiro y le dieron un año de libertad condicional. “Así me le salí a la fiscal y a la justicia; lo malo fue que la hijueputa viuda no me pagó la extorsión y me goleó… ¡Me robó!”, expresa entre risas Albeiro.

Albeiro Echeverri*: Nombre ficticio por solicitud de la fuente

- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img
Últimas Noticias
- Publicidad -spot_img
Noticias Relacionadas