Elvis comienza a mover las manos en sincronía con la orquesta mientras marca el compás con los dedos. La banda se ensambla con sesenta jóvenes de la Orquesta Filarmónica Metropolitana bajo la batuta de Alejandro Vásquez; mientras tanto, Ricky se concentra en el cubículo de sus tambores y da inicio a un concierto inédito de Estados Alterados en su propia casa, rodeados de amigos y del público de su ciudad en el teatro de la Universidad de Medellín.
En contraste con la energía del escenario, la mayoría de los asistentes observa las salidas de emergencia y piensa, por un instante, qué ocurriría aquí si volviera a temblar.

Curiosamente, la primera vez que vi a Estados Alterados fue en el concierto inaugural de Veracruz Estéreo en 1990, en la Plaza de Bolívar de Manizales —frente a la torre del reloj de la catedral que hoy yace recostada contra la nave central—, apenas cuatro días después de un devastador terremoto de magnitud 7.4 que dejó 294 muertos y más de 300 desaparecidos en la región occidental.
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Aquella noche, en medio de la euforia colectiva, Elvis cayó del escenario y se golpeó fuertemente, pero no le importó. El dolor de esta noche, en cambio, va por dentro, y así lo demuestran sus palabras de empatía y aflicción, al igual que las de Santiago Arango al presentarlos.
Este espectáculo tuvo más posibilidades de cancelarse que de realizarse, pero lo lograron: abrieron un punto de acopio para donaciones en el lobby del teatro destinadas al Eje Cafetero y ofrecieron sus entradas a 2×1.
El álbum sinfónico de Estados Alterados fue publicado en mayo de 2026 para reinterpretar grandes clásicos de su catálogo como «Muévete», «El Velo», «La Fiebre de Marzo» y «Mantra», junto a composiciones más recientes, bajo un formato que desbordó fuerza, emotividad e innovación visual y sonora.
Algunas de sus canciones más emblemáticas hicieron justicia a su historia a través de los arreglos orquestales, mientras que otras sonaron exóticas y brillantes, luciendo un empaque renovado. Fue una velada única donde la música electrónica y la majestuosidad orquestal se encontraron para celebrar más de 35 años de trayectoria de una de las agrupaciones más influyentes del synth-pop latinoamericano.
El concierto sinfónico invita al público de todas las edades a reconectarse con una obra musical de casi cuatro décadas que ha trascendido generaciones y se mantiene tan vigente como su discurso.
Esta propuesta llega potenciada por la grandeza de una orquesta sinfónica en vivo y por una banda consolidada en el tiempo y el escenario, acompañada por una atmósfera lumínica que evoca sonidos extraterrestres para los seres de la noche en una instrumento adicional llamado «lumísfera».
Se trata de Ricky, Elvis, Natalia, Felipe y el bajista invitado Juan Gallego, sumados a la dirección musical de Alejandro Vásquez y las orquestaciones de Álex Zuluaga, sinfónico y contundente.




