El misterioso resurgimiento de Elia y Elizabeth
Corría el año 2015. La serie «Narcos» arrasaba en Netflix y, al final del episodio 4 de la primera temporada, algo inesperado ocurrió: una música vibrante, desconocida para la mayoría, se colaba entre la violencia del relato. En cuestión de horas, Twitter (hoy X) y Reddit se incendiaban con una pregunta recurrente: ¿Qué carajos es ese tema tan pegajoso? Era «Alegría», de Elia & Elizabeth.
Internet hizo lo suyo. El dúo colombiano, sepultado en el olvido durante casi cuatro décadas, se volvía viral de la noche a la mañana. Pero la historia detrás de esa canción era, si cabe, más fascinante que su redescubrimiento.
Dos hermanas, una carrera fugaz y un misterio tropical
Elia y Elizabeth Fleta Mallol nacieron en Bogotá entre 1953 y 1954, con apenas un año de diferencia. Eran hijas de un diplomático y, aunque bogotanas de cuna, su infancia transcurrió entre Barranquilla —ciudad que las marcó con su carnaval, su salsa y su luz— y Lima, donde cursaron el bachillerato en un colegio de las Teresianas.
Su linaje musical era inevitable: su padre era hijo del legendario tenor español Miguel Fleta, y sus tías paternas ya habían formado el dúo Hermanas Fleta (Elia y Paloma). El destino parecía escrito.
A comienzos de los años 70, con la complicidad de Jimmy Salcedo —músico, productor y presentador de «El Show de Jimmy»— y su banda La Onda Tres, el dúo grabó un sonido único: una mezcla de soul terrenal, funk caribeño, balada pop y una producción tan colorida como las calles de Barranquilla en carnaval. Su propuesta era sofisticada, bailable y con un dejo de melancolía tropical que, décadas después, resultaría irresistible a los descubridores.
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La historia cuenta que, después de una fugaz visita a España, donde el compositor y arreglista Juan Carlos Calderón (el mismo que después trabajaría con Mocedades) les grabó un par de canciones en Barcelona, las hermanas regresaron a Colombia. Fue entonces la compositora Graciela Arango de Tobón —autora del clásico «Ese muerto no lo cargo yo»— quien las recomendó al director musical de Codiscos. El directivo Álvaro Arango las escuchó por teléfono, quedó encantado y las citó en Barranquilla. El resultado: un contrato y dos trabajos discográficos en 1972 y 1973 para la historia: «Elia & Elizabeth» y «Alegría».
El éxito fugaz y el abandono en la cima
El primer disco las catapultó. Fueron nominadas al Premio Onda como Revelación del año 1972 y participaron en las eliminatorias del Festival de la OTI. Se presentaron en televisión con Pacheco, en El Show de Jimmy, en Operación Ja Ja, y participaron en el Festival del Coco de Barranquilla. Las grandes ciudades colombianas vivían entonces un efervescente movimiento contracultural, impregnado de hippismo, rock progresivo y nuevas influencias globales. El dúo encajaba perfectamente en la onda de su juventud.
Pero cuando el éxito tocaba a su puerta, la vida tomó otro rumbo. Elia, con poco más de 20 años, decidió abandonar la música para dedicarse por completo a su formación universitaria en pedagogía musical. Poco después, se convertiría en misionera y recorrería el mundo. Elizabeth, por su parte, se orientó a la enseñanza preescolar. El dúo se disolvió justo en el momento de mayor fama. Sin explicaciones, sin anuncios. Solo un silencio que duraría décadas.
El renacer digital: de coleccionistas a viralidad mundial
El primer gran rescate ocurrió en 2014, cuando el sello español Vampisoul incluyó a Elia y Elizabeth en su catálogo de reediciones. Sus discos, hasta entonces piezas de culto para coleccionistas, comenzaron a venderse en tiendas especializadas entre $100.000 y $120.000 (unos 30 dólares), dependiendo de la edición y el estado. En plataformas como Discogs, una copia original de «Alegría» puede superar los $150 dólares hoy en día.
Pero la verdadera explosión llegó con el estreno de «Narcos» en 2015. El episodio 4 de la primera temporada colocó «Alegría» en los oídos de millones de espectadores en 190 países. Las reproducciones en YouTube y Spotify se dispararon un 400% en las semanas siguientes, y el dúo se convirtió en trending topic en redes sociales durante varios días.
En 2020, el sello neoyorquino Razor-N-Tape lanzó el proyecto «Remixes de Oro», donde productores contemporáneos reinterpretaban los clásicos del dúo. Entre ellos:
– Demi Riquísimo, (misterioso productor afincado en Londres) firmó una versión tropical-electrónica de «Alegría» que se convirtió en himno de pistas de baile alternativas.
– Yuksek, el parisino de la electrónica refinada, transformó el mismo tema en un disco enérgico y conciso, con un bajo pulsante y arreglos que recuerdan a los mejores años del house francés.
– BOSQ, (originario de Boston, nacionalizado colombiano) llevó «Soy una nube» a un terreno soul acelerado, con cuerdas y percusión que le dieron nueva vida.
– Vagabundo Club Social, desde Barranquilla, aportaron un remix orgánico, discotequero y fiestero que conecta el caribe original del dúo con las pistas actuales.
– Franc Moody hizo su propia versión electrónica para Mushroom Pillow.
– Y Noblezza hizo suya la canción a través de una versión rapeada y orquestada.
El resultado: las canciones de Elia & Elizabeth superan hoy los 15 millones de reproducciones acumuladas en Spotify, y su audiencia mensual sigue creciendo a un ritmo del 20% anual, impulsada por el «throwback tropical» que tanto gusta a las nuevas generaciones en búsqueda de nostalgias prestadas.
Un tesoro que sigue brillando 50 años después
Hoy, Elia y Elizabeth viven lejos de los reflectores: una fue profesora de guardería en Bogotá, la otra misionera en Taiwán. Ninguna de las dos imaginó, cuando guardaron sus partituras a mediados de los 70, que medio siglo después sus voces volverían a sonar en clubes de Brooklyn, en fiestas de Medellín, en bodas en Bogotá y en playlists de Japón.
La genialidad de Jimmy Salcedo y su Onda Tres —esa capacidad de articular el soul auténtico con una producción tan vibrante como el Carnaval de Barranquilla— sigue siendo el eje de este redescubrimiento. Porque la música de Elia y Elizabeth no suena añeja. Suena adelantada a su tiempo. Suena como si hubiera estado esperando, pacientemente, a que el mundo estuviera listo para bailarla de nuevo.
Como escribió un usuario en Reddit en 2015: «No sé quiénes son estas hermanas, pero su música me hace sentir que estoy en una terraza viendo el atardecer en el Caribe. Y eso, en medio de la serie sobre narcos, es casi una cura».
Elia y Elizabeth es el dúo que se adelantó al streaming, a las remezclas y a la nostalgia con ritmo. Y que, después de 50 años, sigue enseñándonos que el buen sonido no entiende de tiempo, solo de conexiones emocionales.


