He estado reflexionando, como Comunicadora Social-Periodista y Psicóloga qué hacer para lograr relaciones interpersonales sanas y duraderas en escenarios laborales donde el chisme es el principal medio de comunicación interno y externo.
Existe tal fascinación por el chisme y la información que no está verificada y confirmada, que es una gran tarea personal e institucional, crear canales de comunicación confiables y fáciles de usar; porque ya inundan las redes sociales opciones para decir lo que se quiera de quien se quieran sin asumir la responsabilidad con los datos entregados.
También pueden leer: ¿Hubo cambios? Pico y placa para el miércoles 13 de noviembre en el Valle de Aburrá
Hoy pido a quienes tienen el chisme como su principal herramienta para relacionarse con los demás, que hagan un pare y evalúen el daño tan grande que hacen a la otra persona o a la entidad de la que hablan. Pónganse en el lugar del otro y sientan el dolor, la humillación y el malestar que le genera un comentario irrespetuoso, o una duda sobre su vida, o un contenido que acaba con la reputación. ¿Y esto le gustaría que dijeran sobre usted? ¿cómo se sentiría su familia o sus compañeros de trabajo?, son preguntas que vale la pena hacerse, para evitar usar contenidos mal intencionados en las conversaciones, en los chats de WhatsApp o en lo mensajes de redes sociales.
Quien lidera el chisme es posible que tenga una vida de baja calidad, que sea una persona insegura, envidiosa y que tiene pocas habilidades para fomentar relaciones saludables. Se trata posiblemente, de un ser humano que no ha resuelto sus problemas personales, ya sea de crianza, de su vida afectiva o de su ejercicio laboral, o es posible que tenga una historia con muchos vacíos, que le han generado tanta rabia que quiere desquitarse con los demás.
Usted decide si detienen a tiempo un chisme y elige la información clara, respetuosa y veraz.




