Quién lo creyera!! Muchos veían nuestro destino hacia Venezuela y resultó Argentina. El devenir fiscal de Argentina bajo los gobiernos Kirchneristas y la situación actual de Colombia presentan preocupantes similitudes.
En Argentina, durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández (2003–2015), el país pasó de superávits fiscales a déficits descontrolados. En 2003, Argentina tenía superávit fiscal de 1,6% del PIB, pero para cuando terminó el retorno del Kirchnerismo, mostró un déficit total (el cuasi fiscal del banco central y el del gobierno) del -13% del PIB. Lo anterior como resultado de gasto público excesivo, pérdida de disciplina fiscal y financiamiento insostenible. El resultado fue una deuda pública consolidada que pasó del 40% en 2000 a más del 155% del PIB en 2023.
Este ciclo de déficits crónicos financiados de manera poco sostenible, alimentó la inflación desbordada y la pérdida de confianza, preparando el terreno para un desenlace crítico. La sociedad, agobiada por la estanflación y el populismo fiscal, optó por un ajuste severo encarnado en Javier Milei que terminó aplicando el remedio que nadie se quiere tomar: un ajuste fiscal draconiano.
Colombia podría estar asomándose a una senda similar. En 2024 el déficit fiscal alcanzó el -6,7% del PIB, superando la meta de -5,1%. Un desbalance impulsado por el incumplimiento en ingresos, bajo crecimiento y gastos excesivos, que ha encendido las alarmas sobre la sostenibilidad fiscal y rematado al suspender la regla fiscal. Muchos analistas ya prevén un déficit superior al -7,5% del PIB y un nivel de deuda que superará el 63% del PIB este año, siendo el mayor en la historia del país. Y ni hablar del 2026, lo del presupuesto no pinta bien.
Frente a esto, la histórica prudencia macroeconómica de Colombia quedó en el piso. Las calificadoras bajaron las calificaciones y no ven en los TES el grado de inversión. Sólo esperan que se dé un cambio de gobierno que ordene la película.
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Mientras tanto, el gobierno sigue desbocado gastando con políticas absurdas: aumentar exageradamente las retenciones de impuestos del 2026 en este año, para tener más caja, o usar un concepto espurio de la DIAN para quitarle caja a Ecopetrol. Lo anterior, sumado a violentar la regla fiscal, busca gastar y endeudarse sin límites, agobiando al empresario y destruyendo la credibilidad fiscal de Colombia.
Así las cosas, la historia de Argentina se parece a Colombia y nos deja lecciones. En Argentina, años de expansión imprudente del gasto y abandono de la disciplina fiscal condujeron a una crisis aguda con menos presupuesto de inversión social, minando el desarrollo económico y desembocando en reformas de choque. Colombia corre el riesgo de repetir ese camino dirigido por un gobierno que “ad portas” de su triste epílogo prefirió dejar esta herencia maldita a solucionar el tema con recortes en gastos innecesarios.
Y como siempre, tendremos dos paganini!! Por un lado, los ciudadanos que tendrán más tasa de cambio, más inflación, menos confianza, menos inversión y menos espacio en el presupuesto para lo social, y por otro lado, el gobierno entrante que en su primer año de gobierno tendrá que corregir con medidas impopulares, la “jugadita fiscal” que le dejó el gobierno actual.
Gracias Petro!!





