Para muchos el océano y todo lo que esconde en sus profundidades es escenario de relajación, de belleza incalculable y un lugar donde te puedes desconectar de la realidad. Es por eso que el buceo se convierte para quien lo hace por primera vez, en una experiencia que quiere repetir una y otra vez.

Andrés Obregón es un enamorado de este mágico mundo hace parte de Divin Planet. Un centro de buceo que viene compartiendo con otros su pasión por el conocimiento, cuidado y protección de los ecosistemas marinos del Parque Nacional Natural Corales del Rosario y San Bernardo, desde hace 25 años.
Desde hace 12 años nace además la Fundación Diving Planet que busca combinar estas prácticas medioambientales con un trabajo social enfocado a personas con discapacidad.

Diving Planet ofrece cursos y experiencias de buceo a nacionales y extranjeros. Pero además, en su tarea como fundación sin ánimo de lucro, desarrollan acciones de corte ecológico con de estudio y conservación ambiental de los arrecifes del parque y cumplen una bella misión al acercar a personas en situación de discapacidad al espacio marino que muchos ven inalcanzable, hasta que se ven inmersos en él.
El buceo adaptado se basa, como su nombre lo indica, en acoplar las técnicas de buceo recreativo para los diferentes tipos de discapacidad ya sea física, sensorial o emocional. Se trata de transformar las técnicas básicas utilizadas y hacerlas accesibles para personas con diferentes discapacidades.

“Comenzó como respuesta a una sentida necesidad de unir lo social y lo ambiental en un solo proceso. Vernos como parte de la naturaleza y no por encima de la naturaleza. Comenzamos con niños afectados por minas antipersona, después con soldados heridos en combate y posteriormente con todo tipo de discapacidad en diferentes entidades dedicadas a terapias físicas y emocionales para esta población” afirma Andrés Obregón.
Para acceder a la práctica de buceo adaptado se permite todo tipo de discapacidad: Parálisis, personas amputadas, discapacidad visual, auditiva, síndrome de down. Todos son bienvenidos, siempre y cuando no tengan contraindicaciones como problemas cardiorespiratorios, se puede realizar la actividad.

Lo único que se requiere es confianza en el equipo de personas que los guía y en su preparación. Cada caso es estudiado y adaptado tanto en equipo como en técnica según la discapacidad.
“Hay muchas reacciones sin embargo la que es común para todos los participantes es que los límites están más en la cabeza que en el cuerpo. Al llevar a cabo la actividad descubren que pueden hacer cualquier cosa que se propongan”, nos cuenta Andrés. “Todos tenemos miedo al enfrentar un medio diferente, un ambiente en donde todo cambia, sin embargo, es precisamente romper con este miedo hace que la experiencia sea maravillosa y liberadora”.

Los amantes del mar esperan con ansias el día que puedan volver a este mundo de tranquilidad, colores y seres mágicos. Así que sea una oportunidad también para quienes saben que no existen los límites y todo es posible.




