Un tribunal federal en Florida condenó a Omar Ambuila, exfuncionario de aduanas de Colombia, a más de 12 años de prisión tras declararse culpable de haber aceptado más de un millón de dólares en sobornos como parte de un esquema transnacional de lavado de dinero, en el que también participaron redes criminales en Colombia, Europa y un agente corrupto de la DEA.
Ambuila, de 64 años, optó por declararse culpable en el segundo día de juicio, un proceso que amenazaba con exponer profundas irregularidades dentro de agencias federales estadounidenses, entre ellas la propia Administración para el Control de Drogas (DEA), donde al menos una docena de agentes han sido silenciosamente removidos o sancionados por su presunta participación en el escándalo.
Durante más de una década, Ambuila trabajó en el puerto de Buenaventura, considerado uno de los principales corredores del narcotráfico en el Pacífico colombiano.
Desde allí, y abusando de su cargo de confianza, facilitó operaciones ilícitas, blanqueó capitales y amasó una fortuna que luego intentó ocultar bajo diversas fachadas, incluyendo la de exfutbolista profesional para justificar la compra de un Lamborghini de alta gama en Miami.
“Este no es el caso de un hombre que cayó en la tentación por necesidad. Fue un plan meticuloso, calculado”, afirmó el fiscal federal Joseph Palazzo, al solicitar una condena ejemplar. La jueza Virginia M. Hernández Covington respaldó la solicitud y calificó el caso como un “desgarrador ejemplo de corrupción pública de alto nivel”.
La investigación reveló que Ambuila utilizó al menos 24 cuentas bancarias y recurrió a más de 30.000 grabaciones de audio para ocultar el origen ilícito de los fondos.
Con el dinero también compró propiedades de lujo en el sur de Florida y financió un estilo de vida lujoso para su hija, quien llegó a publicar en redes sociales fotografías conduciendo el Lamborghini rojo, valorado en 330.000 dólares, y posando con accesorios de diseñador durante vacaciones en Europa.
Parte del dinero para ese vehículo fue canalizado desde una cuenta vinculada a Jhon Marín, sobrino de Diego Marín, conocido como alias «Papa Pitufo» o el “Rey del Contrabando”, un presunto lavador con lazos históricos con la DEA.
Aunque Marín no ha sido formalmente acusado en Estados Unidos, Colombia ha solicitado su extradición desde España, donde reside actualmente.
Uno de los testigos clave que se barajaba para el juicio era el exagente José Irizarry, actualmente encarcelado por malversar millones de dólares de operaciones encubiertas de la DEA para costear una vida de lujos, fiestas y viajes.
Según la defensa de Ambuila, Irizarry fue el “verdadero cerebro” del esquema que condujo a la perdición del exfuncionario colombiano.
“El Sr. Ambuila fue víctima de la ambición inducida por la relación con un agente federal corrupto”, argumentó su abogado, Víctor D. Martínez, quien solicitó clemencia citando motivos familiares. La petición fue rechazada.
Ambuila se mostró arrepentido al momento de ser sentenciado: “Pensé que al declararme culpable protegería a mi hija y que me darían una sentencia menor. Me equivoqué”, expresó.
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