«The Final Countdown» 40 años | Reseña

Publicidadspot_img

Por: Gabriel Posada - Transformación Digital & Contenido - @GabrielPosada

Publicidadspot_img
Publicidadspot_img
Publicidadspot_img

40 años después, ‘The Final Countdown’ sigue siendo el pilar de la identidad de la banda sueca Europe. Sin embargo, tras el éxito se esconde una ironía: su solo de guitarra se grabó en solo 15 minutos, y fue precisamente el dominio de los sintetizadores en este clásico lo que empujó al guitarrista John Norum a abandonar el grupo en la cima de su carrera.

«The Final Countdown» no fue solo un título para álbum; fue el Big Bang que puso a Suecia en el mapa del rock mundial en los 80. Pero mientras el mundo entero coreaba su fanfarria galáctica, en el seno de la banda se gestaba un divorcio sonoro.

A cuatro décadas de su lanzamiento, el tema homónimo sigue siendo el himno absoluto de Europe. La historia es digna de un guion de cine: su legendario solo de guitarra fue despachado por John Norum en apenas 15 minutos. Sin embargo, esa misma canción que cimentó la identidad del grupo fue la que forzó la salida del guitarrista en la cima del éxito. ¿El culpable? La barrera sonora creada por Mic Michaeli con sus teclados Yamaha TX-816 y Roland JX-8P, que desplazó las seis cuerdas a un segundo plano.

El álbum fue una apuesta total. Tras barajar nombres de productores de la talla de Scorpions o Bon Jovi, la banda decidió reclutar a Kevin Elson (el arquitecto tras el sonido de Journey). La grabación fue una odisea transatlántica entre Estocolmo, Zúrich, Atlanta y San Francisco.

En los estudios Powerplay de Suiza, Norum intentó defender su territorio. Logró su tono característico —hoy objeto de culto— conectando su Fender Stratocaster de 1965 a un Marshall de 100 vatios empujado por pedales Boss (SD-1 y OD-1). El resultado fue un solo brillante, pero insuficiente para competir contra la «invasión» de los teclados atmosféricos.

Del disco brotaron cinco misiles directos a las listas:

– «The Final Countdown»: N° 1 en 25 países y Top 8 en el Billboard Hot 100.
– «Carrie»: Su balada más exitosa (N° 3 en EE. UU.).
– Más tarde: «Rock the Night», «Cherokee» y «Love Chaser».

El precio de la integridad

A diferencia de Eddie Van Halen, quien abrazó los teclados en «Jump» como una extensión de su creatividad, Norum se sintió traicionado. Para él, los tres jinetes del apocalipsis fueron:

1. La «Synth-popización»: El paso del Hard Rock crudo a un sonido comercial dominado por el silicio.
2. La tiranía de la imagen: El agotador circo mediático, el fijador de pelo y las mallas de licra que chocaban con su espíritu rockero.
3. El espiral de excesos: Un entorno de arrogancia y abuso de sustancias que Norum decidió esquivar antes de que fuera tarde.

«Sentía que nos estábamos convirtiendo en una banda de chicle», confesaría Norum años después tras su salida en 1986.

Norum volvió a casa en la reunión de 2003, aportando una madurez necesaria tras la era en la que el Grunge barrió con el «Hair Rock». Hoy, Europe es una institución que sobrevivió a su propia etiqueta. Para cerrar el círculo, la banda anuncia «EUROPE – THE MOVIE».

El documental es un viaje sin filtros: desde el riff inspirado en «Space Oddity» de Bowie para darle continuidad a «Major Tom» que el vocalista Joey Tempest compuso inicialmente solo para abrir shows, hasta sus 10 semanas consecutivas en el N° 1 de España. Es el testimonio de una banda que, a bordo de una nave llamada Tierra, logró que el mundo entero tarareara su armonía.

Lea también: Un completo descaro: Gobierno habría firmado más de 101 mil contratos antes de Ley de Garantías

- Publicidad -spot_img
Publicidadspot_img
Últimas Noticias
Noticias Relacionadas