El noviazgo perfecto y el matrimonio de ensueño entre la Tecnología Jurídica y el Diseño Legal

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La Tecnología Jurídica es visionaria, valiente y arriesgada. Ella tiene en muy alta estima a todos los humanos que se interesen en ser parte del mundo legal, y adora ser un canal facilitador de las relaciones humanas a través de su asistente estrella: la Inteligencia Artificial.

Legaltech, como también se le conoce en estos tiempos a la Tecnología Juridica, tiene como propósito principal facilitar el trabajo de los abogados mediante la automatización de procesos y documentos. Para ella lo importante no es el contacto piel a piel sino la optimización de los tiempos.

El polo opuesto de esta imponente dama es el Diseño Legal, un caballero de la humanidad; lleno de pasión por servir haciendo gala de la creatividad y la empatía. Su principal motor no es la tecnología sino el diseño creativo de servicios y documentos. Se apuntala a través de su asistente principal: El Pensamiento de Diseño.

El Diseño Legal, cuyo nombre de pila es Legal Design, tiene como propósito convertirse en el principal canal de entendimiento del lenguaje jurídico complejo que afiance la recordación fácil, creativa y sencilla de los documentos elaborados por los abogados. Para él no importa cuánto tiempo tenga que invertir, lo que le interesa es comprender los deseos y las necesidades del lego que no entiende el derecho.

La Tecnología Jurídica y el Diseño Legal son polos opuestos que se atraen y han decidido trabajar de la mano por un futuro innovador y creativo, donde la tecnología no amenace la labor humana, sino que la lleve a convertirse en más efectiva y llena de energía.

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La Inteligencia Artificial con sus rápidos Bots y el Pensamiento de Diseño, cuyo mejor bastión es la empatía, se vuelven asistentes imprescindibles entre sí en medio de este romance.

Surgen pues de este vínculo formas frescas de ver el derecho, donde la tecnología y la humanización del derecho se unen para ofrecer servicios innovadores a las personas que necesitan entender mejor el lenguaje jurídico complejo y requieren, a su vez, solucionar problemas legales que los atormentan en la cotidianidad.

Los abogados que encontramos el equilibrio de nuestras relaciones con los clientes comprendemos que debemos permanecer unidos a ese noviazgo perfecto que se convierte con el tiempo en un matrimonio de ensueño.

La invitación es a usar la tecnología sabiamente para darnos a conocer, ofrecer nuestros servicios jurídicos y potenciar nuestros conocimientos; sin embargo, es imperativo recordar lo importante que resulta estrechar las relaciones con las personas en general y más aún, con los prospectos de clientes, quienes necesitan sentirse escuchados y que nos sentemos cara a cara con ellos para entender sus necesidades y deseos.

Al fin de cuentas seguimos en tiempos de transición y cambios de paradigmas, donde la virtualidad ha cobrado la relevancia que demandaba ya desde antes, pero que sin lugar a dudas muchas personas y procesos continúan hoy supeditados a la presencialidad. Justamente en este último grupo se encuentran quienes requieren de la visión del jurista nativo tecnológico, para que actúe como circuito integrado que permita de manera eficiente concluir la transición de lo presencial a lo virtual, conservando las virtudes del contacto piel a piel que el Legaltech considera irrelevante y que ello se alcance en un corto tiempo, más allá de que este factor sea irrisorio para el Legal Design.

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John Alexander Rodríguez
John Alexander Rodríguezhttp://elmetroco.wordpress.com
Comunicador Social - Periodista de la ciudad de Medellín con más de 20 años de experiencia. Amante de la buena música, deeejay los fines de semana y emprendedor.
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