Siempre hemos repetido con orgullo que en Colombia somos privilegiados por vivir en un país rodeado por dos océanos, pero pocos pueden repetir más allá de sus nombres y su ubicación: Océano Pacífico y el Océano Atlántico.
Hoy 8 de junio se conmemora el Día Mundial de los Océanos y en El Metro queremos llevarte por un viaje marítimo que regalen más argumentos para sentirse orgulloso.
En extensión los océanos que limitan con nuestro país, son casi tan grandes como la misma Colombia. Es decir, mientras en tierra contamos con un área de 1’139.951 km2, en mar sumamos un área de 892.118 km2. Es casi como si pintáramos otro mapa de nuestro país, pero sin el área de los departamentos de Amazonas, Vichada, Sucre y Huila.

En un área tan extensa, como profunda, son miles las especies de fauna y flora que albergan nuestras aguas. En efecto, en ella se encuentran por ejemplo 619 especies de macroalgas con tamaños desde menos de un milímetro hasta los 5 metros de altura, algunas endémicas (es decir de Colombia); cinco especies de pastos marinos (con la pradera más grande en La Guajira), y ocho especies de mangle, la mayoría distribuidas a lo largo de la costa pacífica.
Así mismo, 39 especies de mamíferos acuáticos entre ballenas, delfines, lobos marinos, y una especie de manatí y una de nutria, sumados a 2.250 especies de moluscos, 688 de crustáceos, 406 especies de esponjas, 166 especies de corales, 43 de medusas, mencionando algunos ejemplos de la riqueza en fauna que albergan nuestros mares.
Solo para dimensionar lo varia de nuestras especies marinas, en el Gran Caribe que va desde la costa desde la costa este de Estados Unidos hasta el norte de Suramérica, incluyendo las Antillas y las Bahamas, existen alrededor de 1694 tipos de peces conocidos, los cuales 1300 se encuentran en aguas territoriales de Colombia y a eso le sumamos las más de 800 especies que se habitan el Pacífico de las 1.358 registradas para todo el Pacífico Oriental Tropical.

Un territorio que se sumerge en profundidades cuyas proporciones son difíciles de entender. En el caso del mar Caribe, por ejemplo, se ha identificado una profundidad máxima de 14.261 pies (4.347 metros), que es comparado en altura, como medir desde el nivel del mar hasta la cumbre del Volcán Galeras. Ni los restos del enigmático llegaron a tanto, pues los restos de la nave reposan en la oscuridad de los 12.500 pies (3.800 metros).
Para el caso del Pacífico colombiano, la máxima profundidad que se observa es una fosa ubicada al frente de la isla Malpelo, con más de 6.000 metros. Es decir, es como si invirtiéramos una de las montañas costeras más altas del mundo: el pico Cristóbal Colón, de la Sierra Nevada de Santa Marta, y después de hacer “cumbre” nos hundiéramos 225 metros más.
Estos territorios albergan también una Colombia que, aunque no hayamos podido explorar, guardan un maravilloso patrimonio natural marino y el cual debemos conservar con pequeñas acciones desde casa, así tengamos el mar a kilómetros de distancia.




