El Gobierno de Gustavo Petro llega a su fin dejando un país más dividido, con mayores problemas de seguridad y una economía que no logró despegar.
Para muchos colombianos, este cuatrienio será recordado como el peor gobierno en la historia de Colombia, marcado por promesas incumplidas, improvisación y un creciente clima de incertidumbre.
Desde una perspectiva crítica, el balance del primer gobierno de izquierda en la Presidencia refleja una combinación de populismo, deficiente gestión y deterioro del orden público.
La promesa de transformar el país terminó enfrentándose a una realidad de bajo crecimiento económico, aumento de la violencia y una profunda polarización política.
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Uno de los mayores fracasos fue la denominada «Paz Total», presentada como la principal bandera del gobierno. En lugar de consolidar la seguridad, la estrategia coincidió con el fortalecimiento de grupos armados ilegales, el incremento de la inseguridad en varias regiones y una mayor pérdida de control territorial por parte del Estado.
En el frente económico, las cifras tampoco respaldan el discurso del cambio. Con un crecimiento promedio cercano al 1,7 % entre 2023 y 2025, el país quedó lejos de generar las condiciones necesarias para reducir la pobreza, impulsar el empleo y fortalecer la inversión.
La desaceleración económica terminó afectando las expectativas de millones de colombianos.
A este panorama se suman las críticas por presuntos casos de corrupción, las constantes controversias dentro del Ejecutivo y un estilo de gobierno que, según sus detractores, privilegió la confrontación política sobre la construcción de consensos.
Tras la victoria de Abelardo de la Espriella en las elecciones de 2026, las críticas también se concentran en la reacción del presidente saliente. Sus opositores consideran que el discurso posterior a la derrota alimentó la polarización y cuestionó el mandato otorgado por las urnas, en lugar de facilitar una transición institucional tranquila.
Con el cambio de gobierno, Colombia inicia una nueva etapa. El reto para la próxima administración será recuperar la confianza en las instituciones, fortalecer la seguridad, reactivar la economía y dejar atrás un periodo que, para amplios sectores del país, representa uno de los capítulos más controvertidos de la historia reciente.





