La junta directiva de Ecopetrol decidió mantener en el cargo a Ricardo Roa como presidente de la compañía, en medio de una creciente presión de sindicatos, accionistas y sectores políticos que pedían su salida.
La decisión se tomó tras una extensa sesión extraordinaria de más de 10 horas, en la que se evaluaron solicitudes como la de la Unión Sindical Obrera (USO), que incluso advirtió sobre una posible movilización nacional.
El pulso escaló cuando el presidente Gustavo Petro arremetió contra el sindicato, señalándolo de actuar con intereses políticos y cuestionando su papel histórico dentro de la petrolera.
Pese al ruido externo, la junta concluyó —con apoyo de asesores en Colombia y Estados Unidos— que no existen, por ahora, incumplimientos regulatorios ni contractuales derivados de la situación judicial de Roa.
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Esto, a pesar de la imputación de cargos en su contra y de las alertas de accionistas minoritarios sobre posibles riesgos reputacionales y financieros.
División interna y presión política
La decisión no fue unánime. Cuatro miembros de la junta respaldaron la salida del directivo, mientras que cinco votaron por su permanencia, evidenciando una fractura interna en la cúpula de la empresa.
En paralelo, más de 20 congresistas exigieron su remoción inmediata, advirtiendo sobre el deterioro financiero de la compañía: las utilidades habrían caído un 73% entre 2022 y 2025. También alertaron sobre el impacto en la confianza de calificadoras como Moody’s, Fitch Ratings y S&P Global.
Presidente @petrogustavo la @USOColombia no es una empresa de tercerización. Hemos luchado históricamente contra esta práctica que precariza el trabajo Negociaremos la convención colectiva y exigiremos la contratación directa de los trabajadores tercerizados.
Usted nos ubica… https://t.co/x5zuTXeWTs
— USO Colombia (@usofrenteobrero) March 25, 2026






