La llegada de dos babillas al Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación de Fauna Silvestre (CAVR) del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, en hechos ocurridos con pocos días de diferencia en Medellín, volvió a poner en evidencia los riesgos que enfrenta la biodiversidad debido a la tenencia ilegal y al maltrato de especies silvestres.
Ambos ejemplares permanecen bajo observación y reciben atención especializada mientras avanzan los procesos de valoración y rehabilitación.
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El primero de los animales fue reportado por un ciudadano tras ser encontrado en una cañada de Medellín. Según la información entregada al momento del rescate, varias personas estaban agrediendo a la babilla antes de que pudiera ser puesta a salvo y trasladada al CAVR para recibir atención veterinaria.
Días más tarde, un segundo ejemplar ingresó al centro especializado luego de ser entregado voluntariamente por un ciudadano. De acuerdo con el reporte, la persona recibió un pago para transportar el animal hasta una estación de paso.
Durante la evaluación inicial, los profesionales detectaron una sustancia rojiza adherida a parte de su cuerpo, situación que motivó la realización de exámenes clínicos y procedimientos especializados para determinar su condición de salud.
Actualmente, ambos individuos permanecen bajo el cuidado del equipo interdisciplinario del CAVR, donde reciben seguimiento veterinario permanente y participan en un proceso de rehabilitación orientado a favorecer su recuperación y bienestar.
Las autoridades ambientales recordaron que, aunque las babillas habitan de forma natural algunas zonas bajas del Valle de Aburrá asociadas a humedales, quebradas y cuerpos de agua, su presencia en áreas altamente urbanizadas no es común. En muchos casos, estos hallazgos pueden estar relacionados con la posesión ilegal de fauna silvestre o con liberaciones inadecuadas de animales que permanecieron en cautiverio.
Las cifras recopiladas por el CAVR reflejan la persistencia de esta problemática. Desde el inicio de la actual administración, en 2024, el centro ha recibido 36 babillas para procesos de atención, valoración y rehabilitación. En lo que va de 2026 han ingresado tres ejemplares, dos de ellos correspondientes a los casos recientemente reportados.
Los especialistas destacan que las babillas desempeñan una función esencial en los ecosistemas acuáticos, donde contribuyen al control natural de diversas poblaciones animales y ayudan a mantener el equilibrio de las cadenas tróficas. Su extracción del entorno natural no solo compromete su bienestar, sino que también altera la dinámica ecológica de los hábitats donde cumplen su papel.
Ante esta situación, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá reiteró el llamado a la ciudadanía para evitar la compra, comercialización y tenencia de fauna silvestre. La entidad recordó que estas especies no son animales de compañía y que su conservación depende de que permanezcan en los ecosistemas donde naturalmente habitan.
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