Hablando de la propuesta desfachatada del candidato Petro leí un ejemplo excelente relacionado con la Semana Santa: «A Barrabás le dieron perdón social y a Jesús lo crucificaron».
Hablar de «perdón social» para limpiar el pasado de personajes que han vivido a costa del delito, atentando contra el patrimonio del Estado y de los particulares, abusando de la buena fe de sus electores, manipulando discursos populistas para engañar a los incautos que por falta de información terminan creyendo, es una propuesta verdaderamente indecente. No puede ser que 2000 años después sigamos liberando a los delincuentes y castigando a los inocentes.
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Hablemos de perdón sin impunidad para que pueda existir justicia y, como consecuencia, paz.
La oración del Padre Nuestro dice: «perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden», y es que Jesús vino, precisamente, a perdonarnos para que nosotros podamos perdonar, pero ese perdón implica arrepentimiento y cambio de vida.
Es claro que Dios es justo y, por lo tanto, nadie puede quedar sin consecuencia ante su mala actuación, hacerlo sería dar un mal ejemplo social y permitir que conductas indeseadas se repitan hasta perder el control.
Utilizar el tema del perdón como caballito de batalla en plena contienda electoral no sólo resulta inapropiado, sino que, además, sabiendo quiénes serán los beneficiados es, al menos, sospechoso en cuanto a los principios de quien lo propone y viendo que está dispuesto al «todo vale» a cambio de votos, debe recibir un fuerte rechazo por parte de la sociedad.
Estamos a tiempo de evaluar candidatos y propuestas. Necesitamos hombres y mujeres de bien en el gobierno, temerosos de Dios y decididos a defender los principios. Por mí parte, quiero un Presidente que sea 100% provida, es decir, que defienda la vida desde la concepción; un Presidente que promueva la libertad económica como forma de prosperar, no engañando a la gente a punta de subsidios que lo único que hacen es dejar al ciudadano sumido en la pobreza y que, además, lo anulan como persona; un Presidente que proteja la familia y evite que el Estado se inmiscuya en los asuntos que sólo le corresponden a los padres como autoridad de sus hijos; un Presidente que promueva la familia de acuerdo con el diseño original: papá, mamá e hijos y que, además, esté dispuesto a luchar contra el flagelo de la droga sin legalizar el consumo.
No nos dejemos ganar del miedo ni de lo que las encuestas nos quieren vender. En primera vuelta, votemos a conciencia por aquel candidato que plantee banderas que se ajusten a nuestros principios, no caigamos en la trampa del voto útil.
En mi caso, mi candidato es el actual Senador John Milton Rodríguez porque mi causa y su causa es Colombia y, juntos, vamos a trabajar por los valores.
Yo me atrevo a elegir desde mis convicciones y a llamar las cosas por su nombre.






